Te decimos cómo expresar las críticas sin complicaciones

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¿Lo digo ahora o no lo digo? Ya no te harás esta pregunta en el futuro. A través de una comunicación clara, las críticas saldrán bien y todos estarán a bordo del mismo barco con este plan de diez pasos. La crítica tiene una mala reputación. Cuando escuchas la palabra, piensas en todas las heridas y en todo el enojo que te dejó. Quien es criticado se siente cuestionado y aquellos que la expresan tienen el poder de lastimar a los demás. Es un campo minado, pero no tiene que ser así. El truco consiste en formularlas de tal manera que se convierta en algo constructivo para todos los involucrados. Y eso no es difícil si sigues nuestra guía: 1. ES UNA OPORTUNIDAD Todos buscamos reconocimiento y en lo laboral deseamos ser apreciados. “Si logras que el criticado no se sienta desamparado, entonces darás un mensaje que lo hará mejorar y avanzar”, dice sabiamente Ursula Wawrzinek (konfliktberaterin.de). Porque cuando abordas los problemas de forma adecuada, el otro tiene una oportunidad para cambiar su comportamiento. “Nadie puede modificar algo negativo si no sabe que está mal”, explica la experta para la resolución de conflictos estratégicos. Solo la crítica da la posibilidad de evitar conductas inapropiadas que en ocasiones son hechas sin malas intenciones. Entonces la crítica tiene que existir, pero ¿cómo debemos expresarla? 2. CUANDO ES APROPIADA Ordena tus propios pensamientos y sentimientos, y pregúntate si es justa de acuerdo a la situación. Hay un indicador claro para esto, y Ursula lo detalla: “Si el comportamiento de un colega perturba su propio trabajo, debe mencionarse. Cualquier cosa que obstaculice el éxito de la empresa o del equipo puede y debe expresarse”. Lo que debes evitar externar son las sensibilidades y valoraciones personales que no son adecuadas y las evaluaciones reservadas para los superiores, como el compromiso y los beneficios. Ellos deben hacer esas calificaciones, no tú. Recuerda que hay ciertas jerarquías en estos aspectos. Lo mismo aplica para los problemas de gusto y percepción: no juzgues el exterior, el estilo o la personalidad de los demás. Lo mismo aplica si tienen valores que no coinciden con los tuyos. Todos están ahí trabajando como compañeros, no como amigos. Si consideras que la ropa de alguien es inapropiada, no lo comentes. “Solo debes expresarlo si crees que es benévolo y te gustaría ayudar a un colega a transmitir una impresión profesional a través de ropa más adecuada”, dice Ursula Wawrzinek. Pero antes de eso, piensa con detenimiento si puedes hacer mejorar al otro con tu comentario, y si puede entenderlo y aceptarlo. 3. EL MOMENTO ADECUADO Regla de oro: no dar críticas de forma espontánea como cuando te lo encuentras en la puerta de la oficina o delante de los demás. Siempre crea el escenario perfecto porque debes evitar reacciones demasiado emocionales. Las críticas pueden ser un veneno en las relaciones laborales, si no puedes esperar y quieres desahogar algo con urgencia, llama a una amiga para deshacerte de tu ira, o sal al aire libre a caminar. Desenreda tus pensamientos, calma tus emociones y reflexiona sobre lo que está sucediendo en tu mente: ¿Un compañero desencadenó tu enojo porque has escuchado sus historias muchas veces? En la mayoría de las ocasiones la mejor opción es dejarlo pasar. O al menos, dale una vuelta a la oficina antes de iniciar la conversación. “Recuerda que el tiempo es esencial para que el otro todavía pueda recordar de qué están hablando”, aconseja la experta. De lo contrario, la energía y el significado se perderán. Pero antes de comenzar, avisa que de- seas hablar sobre un tema y pregunta cuándo es el momento más conveniente. Respeta si la otra persona no tiene tiempo o no quiere abordar el asunto, solo si el receptor está abierto tienes la posibilidad de que tus críticas cumplan con su misión. 4. AYUDAR A LOS DEMÁS Una situación no te ha dejado dormir, lo has pensado y estás agitada, pero probablemente el receptor no sepa esto. Primero tienes que “recogerlo” para hablar sobre el incidente. Lo que ayuda es la técnica del video: imagina que has grabado la situación, entonces podrías mostrar la película. Desafortunadamente, los videos no describen el incidente de manera subjetiva y personal, hay interpretaciones y evaluaciones. Siempre procura “mantenerte hablando sobre la situación actual y no te desvíes hacia otro problema ni te enfoques en reproches”, aconseja Ursula Wawrzinek. Y no te dejes interrumpir. Responde a un comentario intermedio, pero amigable. Por ejemplo, di algo como: “Permíteme describirlo brevemente para que tengamos el mismo nivel de información”. El objetivo de estas primeras etapas es que ambos tengan un panorama en común de lo que hablan y que el otro esté al tanto para entender mejor. En situaciones concretas, puedes citar las frases (“Dijiste: ‘Todos ustedes son unos estúpidos’”, y me quedé pensando: “Nos ha insultado a todos”). Describe lo que era sin generalizaciones, modificaciones y exageraciones. Luego continúa mostrando la película y ahora también describe ciertas consecuencias que la otra persona puede no haber experimentado: ¿Tuvo consecuencias la situación para ti? ¿Se te han acercado más colegas? ¿Tuvo que trabajar más tiempo o no pudo asistir a las citas por eso? “No hay necesidad de enfatizar lo molesto que estabas porque eso se explica solo, si le detallas que por equis razón tuviste que quedarte en la oficina hasta las 8 pm, se sobreentiende”, dice la experta. 5. ENVIAR MENSAJES DE “YO” Solo en el siguiente paso tienes la oportunidad de volverte emocional. Pero incluso ahora no se trata de acusaciones como “eres poco confiable”, sino de automensajes en los que das a los demás una visión de tus pensamientos y sentimientos. Tales oraciones comienzan, por ejemplo, con “Estoy desconcertado...” o “No podía salir de mi cabeza...”. Justifica tu emoción con una intención positiva personal: “Es importante para nosotros que podamos confiar el uno en el otro”. Y trata de no expresar sentimientos privados, procura mantenerte usando el mejor vocabulario como “irritado” en lugar de “decepcionado”, o “molesto” en lugar de “lastimado”. 6. ESPERA, GUARDA SILENCIO Y DÉJALO IR Para que cumplas con tu objetivo, sé paciente, espera y no digas nada. Ahora el otro tiene que reaccionar. ¿Se defiende a sí mismo o se traga tus declaraciones? Si muestra el mismo entendimiento que tú, genial. Pero si va en contraataque o se defiende, te darás cuenta de que necesitan arreglarlo, porque tus críticas no han llegado de forma adecuada. Un ejemplo de cómo corregirse: “No se trata de atacarte sino de mostrar lo que fue difícil para mí y me gustaría encontrar una solución común para el futuro”. No deben estar enojados porque ambos trabajan en el mismo lugar todos los días. 7. IDEAS PARA LLEGAR A UNA BUENA SOLUCIÓN Que el otro tome la palabra. Si explicas el problema, tiene que ofrecer una solución con firmeza. El otro es competente y capaz de proponer una por su cuenta. La ventaja aquí es que como esa persona hará una propuesta tendrá una mayor disposición para cambiar a diferencia de algo impuesto por ti. “El otro no se debe sentir condenado, sino en un papel creativo con algo por decir y arreglar”, dice la consultora Ursula Wawrzinek. Analicen juntos las soluciones que más les gusten, y usa frases como (“Buena idea”, “Gracias por tus propuestas”) y agrega tus propias ideas con un tono no tan exigente (“Quisiera que...”). 8. FINALIZA LA CONVERSACIÓN DE MANERA POSITIVA Y CORDIAL ¿Estás satisfecha con la conversación que tuvieron? ¡Entonces demuéstralo! Y expresa tu confianza para futuras situaciones. También es bueno apreciar su cooperación (“Me gusta trabajar contigo y me alegro de haber podido aclarar esto”). Agradece por el tiempo que el otro se ha tomado e intenta llevar la situación a un tema relajado. O tómense un café en la oficina para calmar el drama y cultivar la relación. 9. ¿PUEDES CRITICAR A LOS SUPERVISORES? No es fácil, por supuesto. Las inhibiciones son mayores, pues la relación de poder entra en juego. El proceso de crítica es el mismo, pero, por supuesto, siempre se establece que el jefe tiene cierta superioridad, explica Ursula Wawrzinek, “porque es posible que el líder no reconozca qué significa para ti, como trabajadora, esa difícil situación”. Y se puede sentir amenazado por los comentarios. (“Me gustaría volver a hablar sobre la reunión de ayer, acepto tus críticas, y es importante para mí, pero también me gustaría que me escuchara unas cuantas observaciones”). Tu actitud es, por supuesto, más restringida en información y puede ser útil. También es algo bueno para el líder: intenta convencerlo. Aunque estás en la posición más débil de la solución, al menos has abordado abiertamente tu problema. Esto demuestra toda la fuerza y el poder que tienes a través de tu personalidad. 10. CONSTRUYE UNA CULTURA DE RETROALIMENTACIÓN POSITIVA PARA TODOS En especial los ejecutivos tienen que mostrar un buen manejo de las críticas. Sin embargo, también debe estar de acuerdo con el equipo en que las fallas pueden ser solucionadas. Escucha entre líneas y pregunta a otros si quieren criticarlo, pero no te atrevas a hacerlo sola. Anima a tus compañeros a abordar abiertamente los problemas contigo y no estés a la defensiva, valora la confianza de los demás. Así que aprende a hacerlo, actúa como un modelo a seguir y en última instancia fortalecerás a tu equipo. Por: Svenja Lassen

Este artículo fue originalmente publicado en nuestra edición:

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