A pesar de vivir en una era de apertura sobre tener relaciones, el miedo al juicio sigue impidiendo que muchos hombres confiesen sus fantasías más profundas. Según el psicólogo y sexólogo Justin Lehmiller, autor de uno de los estudios más grandes sobre fantasías sexuales el cerebro masculino suele buscar escenarios que rompan con el control cotidiano o que exalten sensaciones sensoriales específicas que la penetración tradicional no ofrece.
El top de lo que los vuelve locos
Podofilia (fetiche por los pies)
Es el fetiche no genital #1. Biológicamente, se cree que se debe a que el área del cerebro que procesa los pies está junto a la que procesa los genitales, creando un “cruce de cables” placentero.
BDSM ligero
Muchos hombres con puestos de alta responsabilidad en su vida diaria fantasean con ceder el control en la cama. Ser “mandados” les permite un descanso mental absoluto.
Roleplay de autoridad
La fantasía de la “profesora” o la “jefa”. No es falta de respeto, es el morbo de la jerarquía invertida.
Voyeurismo o exhibicionismo suave
El placer de ser vistos o de observar a su pareja en situaciones cotidianas pero con carga erótica (como verla arreglarse).
La cama es el lugar para ser libre. Preguntarle "¿qué es eso que nunca te has atrevido a pedirme?” puede ser el inicio de la mejor etapa de su relación.