¿Qué es el squirting realmente y por qué no todas las mujeres lo experimentan?

El squirting es uno de los temas más malentendidos de la sexualidad femenina. Aquí lo que realmente dice la ciencia, sin mitos, sin tabúes y sin drama.

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Pocas cosas en sexualidad femenina generan tanta confusión, tanto mito y tanto "¿es normal lo que me pasa?” como el squirting. El porno lo exageró hasta lo absurdo, las redes lo romantizaron como si fuera un logro, y la ciencia llevó mucho tiempo sin estudiarlo en serio. Hoy hay bastante más claridad. Aquí, sin rodeos.

Primero lo básico: squirting y eyaculación femenina no son lo mismo

Esto es lo que la investigación más reciente deja claro: son dos fenómenos distintos aunque relacionados. La eyaculación femenina es la expulsión de una pequeña cantidad de fluido espeso y blanquecino que proviene de las glándulas de Skene, también conocidas como la “próstata femenina”. Contiene PSA (antígeno prostático específico), fructosa y glucosa, una composición similar al líquido seminal masculino.

El squirting, en cambio, involucra una cantidad mucho mayor de líquido que proviene principalmente de la vejiga. La investigación con ultrasonido mostró que durante la estimulación la vejiga se llena y se vacía cerca del orgasmo. El fluido contiene componentes similares a la orina más secreciones de las glándulas de Skene. No es exactamente orina, pero tampoco es algo completamente diferente. Es una mezcla.

¿Es orina? La respuesta honesta

Ni completamente sí ni completamente no. La urologa Rena Malik lo explica directo: el fluido contiene componentes diluidos de la orina más marcadores de las glándulas de Skene. No es orina pura, pero parte de su composición sí viene de la vejiga. Esto no lo hace sucio ni problemático. Es simplemente lo que es biológicamente, y no tiene nada que ver con incontinencia urinaria, que es otro fenómeno distinto.

¿Por qué no todas las mujeres lo experimentan?

Porque la anatomía varía. No todas las mujeres tienen las glándulas de Skene del mismo tamaño ni con la misma actividad, y la capacidad de experimentar squirting parece estar relacionada con estas diferencias individuales. Los estudios reportan que entre el 10% y el 54% de las mujeres dicen haber experimentado algún tipo de eyaculación femenina, y ese rango tan amplio refleja cuánta variación existe y cuánto depende de cómo cada persona reconoce su propia experiencia.

Natural Cycles, que trabaja con datos de salud reproductiva femenina, lo pone muy claro: que no lo experimentes es completamente normal. Que lo experimentes con regularidad también. No es un indicador de placer ni de que algo esté funcionando bien o mal. Es variación anatómica.

Lo que la ciencia dice que sí importa

La dra. Rena Malik lo resume en algo que vale subrayar: no hay ningún vínculo demostrado entre experimentar squirting y el nivel de satisfacción sexual. Lo que realmente importa en la experiencia sexual no es si hay squirting o no. Es la comunicación, la comodidad y la conexión con el propio cuerpo.

Si lo experimentas, bien. Si no, igual de bien. Ninguna versión es más “correcta” que otra. En un tema tan rodeado de mitos, eso merece decirse en voz alta.

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