¿Pareja o hijo? Señales de que estás maternando a tu novio

Le recuerdas sus citas, justificas todo lo que hace y ya no sientes deseo. La psicología explica por qué maternar a tu pareja mata la relación y cómo salir de ese rol.

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Young couple having a serious conversation, discussing relationship problems and expressing concerns while sitting together at home.

Johnce/Getty Images

Hay una dinámica que se instala en algunas relaciones de manera tan gradual que cuando te das cuenta ya llevas meses — o años — siendo más mamá que novia. Le recuerdas sus citas, le dices qué comer, le organizas la semana, le explicas por qué debería llamar a su mamá el domingo. Y mientras haces todo eso, te preguntas por qué ya no sientes mariposas.

La psicología tiene un nombre para esto: el Síndrome de Wendy. Y tiene una explicación muy concreta de por qué pasa — y por qué lo que mata el deseo no suele ser el tiempo, sino esto.

¿Qué es maternar a tu pareja exactamente?

No es hacerle de comer porque te gusta cocinar. No es recordarle una cita una vez porque se le iba a olvidar. Es el patrón sostenido de asumir responsabilidades que son de él como si fueran tuyas, de sobreprotegerlo como si no pudiera funcionar solo y de priorizar sus necesidades tan consistentemente que las tuyas quedan en último lugar — o desaparecen del mapa.

Inconscientemente se desarrolla una necesidad de ser necesitada, lo cual genera una relación de codependencia donde la otra persona se acomoda a esa atención y dedicación. Tú resuelves, él se acostumbra a que resuelves, y así se cierra el círculo.Las señales concretas

  • Le recuerdas sus compromisos, citas médicas y hasta los cumpleaños de su propia familia
  • Justificas todo lo que hace o deja de hacer: “es que trabaja mucho”, “es que está estresado”
  • Sientes culpa cuando algo sale mal aunque no haya sido tu responsabilidad
  • Necesitas sentirte indispensable en la relación para sentirte segura en ella
  • Evitas decirle que no porque no quieres que se sienta mal
  • Haces cosas por él que podrías simplemente dejar de hacer y esperar a que las haga solo — pero no puedes

Por qué mata el deseo (y esto es importante)

Uno de los problemas más frecuentes asociados a maternar a la pareja es la pérdida de atracción: aunque la intención es proteger y cuidar, el cerebro de la mujer empieza a procesar a esa persona como a un hijo, no como a un igual, y el deseo desaparece de manera natural. No es falta de amor. Es que el cerebro no puede sostenerse en dos roles al mismo tiempo.

¿Por qué les pasa a tantas mujeres?

No es un defecto de carácter ni falta de autoestima simple. Suele ocurrir cuando existe un tema pendiente con la propia madre de abandono o de lo que faltó en la infancia pero también puede ser resultado de lo que aprendimos de ella, y sin darnos cuenta ponemos en juego funciones maternales en la seducción. A eso se suma décadas de socialización que le enseñaron a las mujeres que cuidar es amar, que el sacrificio es una forma de demostrar que importas y que ser indispensable es lo mismo que ser querida. No lo es.

Qué hacer si te identificas

Lo primero es dejar de resolver lo que no te pidieron que resolvieras. Suena pequeño pero es radical: si él no te pidió ayuda, no la des. Que se equivoque, que lo resuelva, que aprenda. No estás siendo cruel estás dejando de ocupar un rol que no te corresponde.

Lo segundo es preguntarte qué necesitas tú. No él. Tú. Cuándo fue la última vez que alguien te cuidó en esa relación, cuándo fue la última vez que pudiste ser la que necesitaba algo sin sentir que eso era una carga o una debilidad.

Y lo tercero, si el patrón es profundo, es buscar a alguien con quien trabajarlo no porque estés rota, sino porque estos patrones tienen raíces que solas son difíciles de ver con claridad.

Una relación de pareja, al final, es entre dos adultos que se eligen. No entre una mamá y el niño que adoptó sin darse cuenta.

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