Durante años, el llamado “punto G” se ha asociado casi exclusivamente al placer femenino; sin embargo, especialistas en sexualidad coinciden en que los hombres también poseen una zona altamente sensible capaz de intensificar las sensaciones y llevar el orgasmo a otro nivel.
El llamado punto G masculino sí existe y corresponde a la próstata, una glándula del tamaño de una nuez ubicada entre la base del pene y el recto. También se le conoce como “punto P” y cumple una función importante en la producción de semen, además de ser una zona altamente sensible al placer.
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¿Por qué la próstata es considerada el punto G masculino?
La próstata está rodeada de terminaciones nerviosas, y cuando se estimula de forma adecuada, puede generar sensaciones distintas a las de la estimulación tradicional, descritas como más profundas e intensas.
Para algunos hombres, incluso puede potenciar el orgasmo o hacerlo más prolongado e incluso causar los multiorgasmos masculinos, un dato poco conocido sobre la sexualidad de los hombres.
Los orgasmos prostáticos pueden generar hasta 12 contracciones musculares, frente a las cuatro u ocho de los orgasmos peneanos, lo que los hace potencialmente más intensos.
¿Cómo estimular el punto G de los hombres?
La clave está en la comunicación, la relajación y la paciencia para hacer que tu pareja tenga la experiencia más placentera de su vida. Estas son algunas recomendaciones básicas:
- Ir paso a paso: la relajación es fundamental para que la experiencia sea placentera.
- Usar lubricación suficiente: esto ayuda a evitar molestias y facilita la estimulación.
- Explorar con suavidad: los movimientos lentos y delicados suelen ser más efectivos.
- Combinar estímulos: muchas personas encuentran que combinar la estimulación prostática con otras zonas erógenas aumenta el placer.
- Priorizar la confianza: hablar abiertamente sobre gustos y límites mejora la experiencia.
Aunque todavía existen prejuicios, expertos señalan que la estimulación prostática no tiene relación con la orientación sexual, sino con la anatomía y la búsqueda del bienestar íntimo, y cada persona decide si quiere explorar o no, pero conocer el propio cuerpo abre la puerta a nuevas formas de placer.