Todas hemos tenido ese momento de debilidad o de mucha curiosidad con el amigo que “siempre ha estado ahí”. La gran pregunta es: ¿después de eso todo mejora o se vuelve un awkward moment eterno? La idea de que el sexo lo arruina todo es muy de película de los 2000, pero la realidad es un poco más compleja.
- La oxitocina en juego. Según la antropóloga Helen Fisher, el sexo libera oxitocina, la “hormona del vínculo”. Esto puede hacer que la amistad se sienta más profunda o que uno de los dos empiece a desarrollar sentimientos románticos no deseados.
- Ruptura de la platonicidad. Un estudio de la Universidad Estatal de Boise reveló que el 76% de las personas que tuvieron sexo con un amigo sintieron que la relación se fortaleció, siempre y cuando hubiera comunicación clara previa.
- El riesgo de la asimetría. El problema surge cuando hay “intereses ocultos”. Si uno quiere amor y el otro solo diversión, la amistad tiene fecha de caducidad.
- Reglas del juego. Para que funcione, la psicología sugiere establecer límites: ¿Se lo contarán a los demás? ¿Es algo de una vez? La claridad es el mejor anticonceptivo para el drama.
- El factor confianza. Tener sexo con alguien que ya conoce tus miedos y virtudes puede ser más satisfactorio que con un extraño, reduciendo la ansiedad de desempeño.
Tip Cosmo
Si después del sexo no pueden reírse de lo que pasó o hablar de ello con naturalidad, probablemente la amistad no era tan sólida como pensaban. La risa es el mejor termómetro post coital.