Descubre las 10 mejores cosas que puedes hacer con tu chico tras un round pasional
9.- ¿Tienen que irse? Abróchale los botones de la camisa y deja que él te suba el cierre de la falda. Vestirse el uno al otro es una buena cereza para el pastel… y, si empezaron desvistiéndose, pueden cerrar el círculo.3.- Durante el orgasmo segregamos hormonas como la oxitocina y la prolactina que aumentan con el tacto. Es el momento propicio para tocarse y disfrutar juntos, nada más relajante y sensual que un masaje.8.- No hace falta que tengan la conversación más profunda de toda su relación, sino de conversar como lo hacen normalmente. Ríanse mucho, al hacerlo desnudos en la cama fortalecerán la confianza.2.- ¿Se te ocurre algo mejor después del sexo que un relajante baño juntos o poder sumergirse en la tina? Además, ¡es el lugar perfecto para volver a empezar! El ambiente húmedo y calientito los pondrá a tono.10.- ¿Te imaginas algo mejor que despertar con tu chico entre besos y caricias? Sin duda, es la mejor forma de alegrarse el día: llevarás una sonrisa toda la jornada. Incluso, dense tiempo para desayunar juntos.1.- Después del sexo, seguramente les dan ganas de tomar algo. Lo mejor es que elijan una copita de vino, que activará el flujo de circulación sanguínea y facilitará la relajación. Agreguen comida ligera.4.- Ten a la mano tu iPod y puedes preparar una playlist con música que a ambos les encante, incluso aquellas canciones que rememoren su relación. Escucharlas después del sexo estrechará su vínculo.7.- Abrácense muy pegaditos el uno al otro, dense una lenta y larga sesión de caricias y besos, ¡pero no se vale dormirse! Advertencia: Seguir este consejo puede desencadenar nuevos ímpetus para otro encuentro.5.- La mejor forma para propiciar un segundo round es mantener el ambiente romático y, para eso, nada mejor que unas velas. La luz tenue pintará la atmósfera y puedes buscarte unas con olor delicioso.6.- ¿El orgasmo los dejó sin energías y medio somnolientos? No se apresuren, pueden tomarse una larga hora para permanecer entre las sábanas sin hacer otra cosa más que descansar y recuperar fuerzas.