1. Papanicolaou (o prueba de Papanicolau)
Qué detecta: Alteraciones en las células del cuello uterino que pueden derivar en cáncer cervicouterino.
Cuándo hacerlo: A partir de los 21 años o cuando hayas iniciado tu vida sexual, una vez al año (o cada tres años si tu médico lo indica).
Por qué es importante: El cáncer cervicouterino es uno de los más comunes en mujeres, pero también uno de los más prevenibles si se detecta a tiempo. Un Papanicolaou puede literalmente salvarte la vida.
Tip Cosmo: Evita hacerlo durante tu menstruación y no tengas relaciones sexuales ni uses duchas vaginales 48 horas antes del examen para evitar resultados alterados.
2. Colposcopia
Qué detecta: Lesiones o cambios en el cuello uterino que el Papanicolaou no alcanza a observar con precisión.
Cuándo hacerlo: Generalmente se recomienda junto al Papanicolaou, especialmente si este último muestra alguna anomalía. También se sugiere hacerlo cada dos años como complemento de control.
Por qué es importante: Permite visualizar directamente el cuello uterino y detectar lesiones precancerosas o infecciones por el virus del papiloma humano (VPH).
Tip Cosmo: No te asustes si tu médico la recomienda: es un procedimiento rápido, indoloro y muy preventivo.
3. Prueba del Virus del Papiloma Humano (VPH)
Qué detecta: La presencia del virus del papiloma humano, responsable de más del 90% de los casos de cáncer cervicouterino.
Cuándo hacerlo: Desde los 30 años (o antes si el médico lo sugiere), junto al Papanicolaou. Puede repetirse cada 3 a 5 años si los resultados son normales.
Por qué es importante: Muchas mujeres pueden tener el virus sin presentar síntomas. Detectarlo a tiempo evita complicaciones y permite un tratamiento adecuado.
Tip Cosmo: Si el resultado sale positivo, no entres en pánico. En la mayoría de los casos el cuerpo elimina el virus de forma natural, pero el seguimiento es esencial.
4. Ultrasonido pélvico o transvaginal
Qué detecta: Alteraciones en el útero, ovarios o trompas de Falopio, como quistes, miomas o irregularidades en el endometrio.
Cuándo hacerlo: Una vez al año, especialmente si tienes ciclos menstruales irregulares, dolor pélvico, sangrado anormal o antecedentes familiares de cáncer ovárico.
Por qué es importante: Es un estudio sencillo que permite detectar a tiempo cambios en los órganos reproductivos y descartar enfermedades ginecológicas silenciosas.
Tip Cosmo: Hazlo preferentemente después de tu menstruación, cuando el útero y los ovarios se observan con mayor claridad.
5. Examen de mamas o mastografía (según edad)
Qué detecta: Nódulos, quistes o señales tempranas de cáncer de mama.
Cuándo hacerlo: A partir de los 40 años, una vez al año. Si tienes antecedentes familiares, tu médico puede recomendarte empezar antes o complementar con ultrasonido mamario.
Por qué es importante: El cáncer de mama es el más común en mujeres, pero la detección temprana eleva las posibilidades de tratamiento exitoso.
Tip Cosmo: Aprende también a hacerte la autoexploración mensual: tus manos pueden ser tus primeras aliadas para detectar cambios.
Conclusión Cosmo:
Iniciar el año con chequeos médicos no es exageración, es prevención. Tu cuerpo cambia constantemente, y conocerlo es la mejor forma de protegerlo.
Cuidarte no es egoísmo, es amor propio. Comienza el año con el compromiso más importante: el que haces contigo misma.