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Te amo… no te amo

Tu pareja nunca te ha puesto una mano encima y tampoco parece ofenderte, sin embargo, tus amigos y tu familia insisten en que es violento contigo, aunque por más que te esfuerzas, no logras detectar lo que te dicen. ¿Ellos o tú tienen la razón?

Por: Berenice Villatoro

Thania tiene la pareja que siempre quiso: atractivo, con éxito profesional y notablemente económico; dice que es detallista y siempre se preocupa por ella. Pero lo que su familia y sus amigos ven es muy distinto, frases como “esta es la mujer que me hace lucir en mis cenas de negocios”, “calladita te ves más bonita”, o prohibiciones del tipo de “no vayas con tus amigas, estás mejor conmigo”, son muy frecuentes cuando se les ve juntos.

El problema es que Thania supone que se trata de claras señales de su interés porque esté bien, aunque en la realidad esto se llama violencia pasiva. ¿Se puede ser violento sin dar un golpe o sin decir palabras ofensivas? Sí, explica la psicóloga Marisol Arellano, especialista de la Línea de Ayuda Origen:

“Algunas de las señales que puede manifestar una persona violenta y que deben alertar a quienes van a iniciar o tienen una relación de pareja son: mostrarse posesivo, celoso, inseguro, ser emocionalmente inestable, impaciente e impulsivo; también muestran conductas agresivas sutiles, tienden a manipular y se refieren a las mujeres como seres inferiores, por eso siempre buscan someterlas y hacer que dependan de él en todos los sentidos para poder dominarlas”.

Una pareja que actúa de esta forma contigo puede bromear sobre tu cuerpo, tu forma de ser e incluso tu vida, de una forma tan “relajada” que no te percatas que se trata de una agresión.

Frases como “si me quisieras, entonces…”, «“ya hemos hablado de esto”, cuando no lo han conversado, o “como quieras”, sabiendo que están manipulando para que hagas lo que quieren, y otras más, son parte del lenguaje natural del pasivo-agresivo, pero el más utilizado es el silencio.

Estar alerta y reconocer las señales será para ti un escudo protector que te ayudará a alejarte de una situación  que comprometa tu bienestar y felicidad.

Parece amor, pero es violencia

Identificar a un violento pasivo en apariencia no es tan sencillo, sin embargo, un detalle que lo hace evidente es cómo te hace sentir su comportamiento o sus palabras. Quizá te haga dudar de tus capacidades, también pone en tela de juicio tu seguridad personal y tu autoestima, e incluso, es posible que tan solo sus palabras o su comportamiento te generen molestia e incomodidad.

Hace años salí con un chico que criticaba mi trabajo. Si entrevistaba a Chris Hemsworth, me decía “es el peor de los Avengers” o si en Nueva York pasaba horas en un museo, sentenciaba “las personas que hacen eso son snobs”. Para cada cosa tenía una respuesta agresiva que, según yo, era su forma de hacerme crecer como persona, de no convertirme en una versión negativa de mí misma, y ¿qué mejor que tener una pareja que te dice las cosas de frente a estar con alguien que te trata bien cuando estás y cuando sales del cuarto dice pestes sobre ti? ¡ERROR!

¿Por qué es así?

Una persona que ejerce la violencia pasiva tiene una característica clara: una baja autoestima a pesar de que en apariencia proyecte fortaleza, seguridad y éxito. Si no lo crees, recuerda casos como Charlie Sheen, Mel Gibson, Johnny Depp y el rapero Chris Brown, el mismo que le dio una paliza a Rihanna en 2009 y cuando después, en 2015, se les volvió a ver juntos, ella se justificó diciendo que pensaba que él necesitaba ayuda para cambiar y que le daría todo su apoyo para lograrlo.

En este tipo de relaciones, dice la especialista Marisol Arellano, hay un patrón que se repite: los dos miembros de la pareja provienen de un hogar en el que han vivido de la mano de la violencia pasiva o incluso protagonizada por golpes, mientras que quien la recibe –por lo general– ha crecido con padres muy estrictos y un ambiente duro en el que su presencia es minimizada, e incluso ha sufrido de bullying en alguno de los lugares en los que se desenvuelve.

Este tipo de abuso no se limita solo a frases disfrazadas de piropo; en el caso de Thania también incluye acciones de control:

“Siempre que salgo con mis amigas (las pocas que me quedan) o con mis padres y él no va, me llama una y otra vez, insistentemente. Un día rompió el récord cuando fui a la despedida de soltera de mi hermana; la música sonaba muy fuerte y no me percaté de que el teléfono sonaba, en un momento antes de despedirme, me di cuenta que Valentín me había llamado 27 veces ¡en una hora!”.

Ella lo interpreta como una muestra de cuidado y preocupación por su bienestar, pero la especialista explica que es una manera de controlar sus acciones a través de la manipulación y esto se puntualiza con lo que siguió después: “Cuando logramos hablar me dijo que no volviera a hacer eso, que esa era la razón por la que no le gustaba que viera a mi familia, me ponían en su contra y seguramente harían todo lo necesario para separarnos, cuando él lo único que quería era mi bienestar y cuidar de mí”, explica Thania.

Un síntoma muy claro de que estás en una relación con un violento pasivo es que sin darte cuenta te vas alejando de tus seres queridos, de esas personas que te brindan soporte, estabilidad y protección, porque tu pareja no las quiere cerca de ti. Su objetivo es que formes una relación total de dependencia a él, para que al final creas ciegamente en esa frase con tintes románticos pero altamente dañina: “no puedo vivir sin ti”. Aunque lo dudes, llega un punto en que esta oración se convierte en una triste realidad.

Para la sexóloga Adriana Pulido, directora del Centro Humanista de México, la manipulación es: “Un desestabilizador muy potente que actúa en cualquier área de la vida de la pareja manipulada o violentada, la falta de empatía al ignorar derechos, deseos y necesidades de la pareja, y de manera sutil humilla; son expertas con el sarcasmo, lo que nunca falta en estas relaciones, fundamental en este comportamiento”.

¿Cuántas parejas así hemos tenido?

No podría saber a ciencia cierta si todos mis novios han sido así, pero sí he pasado por varios que lo parecen, incluso yo misma podría estar muy cerca de la delgada línea entre el pasivo-agresivo y ser una persona que a veces se enoja y reacciona guardando silencio, de manera muy terca.

Algo importante para preguntarle a nuestras expertas fue sobre los patrones y si las chicas que salen con agresores pasivos lo hace recurrentemente o una vez en la vida. Adriana me lo contestó en una sola frase:

“Lo que no se repara, se repite. Lo que no logramos aprender, lo repetimos en la siguiente relación, el mismo infierno con diferente diablo, por eso es importante tomar consciencia del aprendizaje, viendo, reconociendo, aceptando e integrando nuestras lecciones de vida”.

Al mismo tiempo Marisol Arellano explica que quienes aceptan involucrarse en una relación de este tipo, creen que van a ser quienes les hagan cambiar y que en realidad son unos incomprendidos de la sociedad, pero creen firmemente que su comportamiento no es equivocado.

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México revela que en las parejas jóvenes la violencia puede iniciar con actitudes que en apariencia son un juego como un jalón, una nalgada, besos y abrazos forzados, entre otros.

“Si hablamos de la víctima podemos encontrar que esta misma situación la han vivido en su casa, por eso lo que enfrentan se vuelve para ellas tan familiar que no lo encuentran equivocado, después de todo es lo que han experimentado a lo largo de su vida que es algo muy natural. Incluso hay que decir que son ellas mismas las que se empeñan en buscar este perfil en sus relaciones y cuando llegan a estar con alguien que las trata bien, los pueden calificar de cursis o inadecuados”, explica.

Lo reconozco, así es mi relación

Ten claro que ni la pureza de tu amor ni tu dedicación lo va a cambiar, esa es una tarea que él mismo debe resolver y lo logrará con la ayuda de un especialista. “La pareja violentada por su parte puede estar ante dos escenarios: ya se dio cuenta pero no sabe cómo manejarlo, y en este caso la postura es clara: si no estás cómoda en una relación y su actitud violenta es el problema, sal de ahí ahora mismo, porque la situación puede tornarse peor. Si no es así, lo indicado es que tú también acudas a recibir terapia para sanar tus heridas y poder tener una vida sentimental sana”, afirma la psicóloga Marisol Arellano.

La Organización Mundial de la Salud ha considerado la violencia hacia las mujeres como un problema de salud pública, y según la Organización de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia. Tú puedes ayudar a ponerle un alto.

Así es la violencia

Va más allá de los golpes o los gritos. Son los gestos incómodos, la crítica constante y ejercer la culpa, entre otras actitudes. Subirá de tono con el tiempo y los períodos violentos serán cada día más recurrentes. Checa lo que a continuación especificamos…

¿Todo se queda en palabras?

No es así, apenas es la punta del iceberg, porque sube de tono con el tiempo, se vuelve más frecuente y puede llegar a los golpes.

Signos comunes del victimario

Es incapaz de reconocer su responsabilidad y siempre culpará a los demás. Da excusas para justificar su comportamiento, se resiste a las sugerencias y recurre al sarcasmo de forma recurrente.

Así piensa de las mujeres

Siempre descalificará todo lo que hagan o piensen, para él son seres inferiores y como tal las trata. No te extrañe que te diga que no puedes hacer algo o que si él no estuviera a tu lado, quién sabe qué sería de ti.

Haz memoria

Si aún te queda alguna duda, haz una revisión de tu historial amoroso. Si encuentras con frecuencia frases como: “Perdóname, no vuelve a suceder”, “no trabajes, yo puedo darte todo lo que necesites”, “necesito saber dónde estás a cada momento”, o todo el tiempo se refiere a ti como si fueras un trofeo, es momento de replantearte tu relación.

Ayuda para todas

Uno de los libros que pueden ayudarte a entender lo que está ocurriendo es Si él es tan bueno, ¿por qué me siento tan mal?, de Avery Neal, así como Si es amor, no duele, de Iván Larreynaga y Pamela Palenciano. Busca auxilio en la Línea Mujeres de Locatel al 56581111, te atenderán las 24 horas del día, 365 días del año, así como en los institutos de la República Mexicana que puedes encontrar en la siguiente liga: vidasinviolencia.inmujeres.gob. mx/?q=lineasTelefonicas

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