El mejor sexo de mi vida fue con una reality star

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Para Olivia*, un evento de su trabajo la puso frente a frente con su fantasía sexual... Su reality star favorito. “Era una noche fría de invierno y estaba en una cena elegante de mi oficina. Como trabajo en medios de comunicación, terminé en la misma mesa que una estrella de reality que siempre me había gustado. En el programa era un poco engreído, pero se veía que en persona era extremadamente amable. En la vida real se veía igual de guapo que como lo mostraban en el show. A pesar de que todo a su alrededor gritaba arrogancia, me seguía sintiendo atraída. Él había subido una foto a su Instagram usando un traje, así que después de unas copas (y con la motivación de una amiga) decidí ponerle un comentario: “Te ves mejor en vivo”, escribí. Dándose cuenta de que estaba a solo unos metros de distancia, respondió de inmediato con un emoji. Era un poco ridículo: ahí estábamos tan cerca uno del otro, comunicándonos a través de nuestros celulares. Pero también era emocionante: seguía echándole miradas y él me seguía el juego. Un poco más tarde, en el bar, mi amiga y yo (que para este entonces ya teníamos unas copas encima), nos acercamos a hablar con él y la conversación rápidamente se enfocó en el tamaño de su pene. Habíamos leído en las revistas de chismes que estaba muy bien dotado y queríamos averiguar qué tenía que decir al respecto. Resulta que no necesitaba decir mucho porque muy orgulloso me enseñó una foto que tenía en su teléfono como evidencia. Dándome muy poco tiempo para procesar lo que acababa de ver, se acercó a mi oído y me dijo que si lo quería ver más tarde. No lo pensé dos veces y le dije que sí. ¿Cada cuánto se te presenta la oportunidad de acostarte con alguien así? Dos horas más tarde, estaba afuera de mi departamento. En este momento, los efectos del alcohol estaban dejando de jugar con mi mente y la seguridad que tenía antes estaba desapareciendo. Pero no tuve mucho tiempo para pensar en las consecuencias, porque en cuanto cerré la puerta de mi recámara, me empujó en la cama y comenzó a besarme todo el cuerpo. Ni siquiera se tomó la molestia de quitarme el bra. De un solo movimiento hizo desaparecer mi falda y los calzones. A pesar de lo húmeda que ya estaba, se dirigió hacia abajo y comenzó a hacer maravillas con su lengua. Mis piernas estaban temblando y no me tomó mucho tiempo alcanzar un orgasmo. Pero no había manera de que me dejara llevarme toda la satisfacción. Frenéticamente se quitó los bóxers y me penetró. Tuve que callar mis gritos porque la ventana de mis vecinos estaba a unos cuantos metros. Después de un rato me volteó y continuó penetrándome, pero por detrás, y cuando giré para verlo, me agarró del pelo. “Me voy a venir”, dijo antes de tomar mi trasero con sus dos manos y colapsar encima de mí. Estaba preocupada de que sería incómodo quedarnos recostados, pero platicamos durante mucho tiempo, de todo y de nada. Como me sentí tan bien a su lado, creí que nos volveríamos a ver para tener sexo o que iríamos a unas cuantas citas. Eso fue hasta que me lo encontré unas semanas después en otro evento, donde me dijo con toda claridad que estaba saliendo con una presentadora de televisión”. Este artículo fue originalmente publicado en nuestra edición: https://www.instagram.com/p/BwXTn7YHYg9/

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