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Todo lo que debes saber sobre la violencia que existe hacia las mujeres

Con tristeza, la sombra del desprecio y la agresión nos acecha a todas. Hablar abiertamente de ello es el paso ineludible para aspirar a una vida realmente libre de la violencia que tanto nos lastima

Tal vez nunca hubie?ramos llegado a conocer a Karen si no fuera porque su asesinato dejo? ver algunos aspectos de su vida. Esto, hizo que lo que le ocurrio? nos doliera au?n ma?s. Debido a lo media?tico del caso, supimos que la hermosa joven de 19 an?os y melena rizada era una universitaria muy querida por sus amigos, que le gustaba jugar tochito bandera y, por las tardes, trabajaba como instructora en un gym.

El 22 de septiembre se dio la alarma. Su madre, una conocida publirrelacionista, reporto? su desaparicio?n y se movio? con rapidez en todas las instancias. Pero ni la fuerte campan?a en redes, las peticiones en change.org, ni la carta abierta a las autoridades lograron el milagro. Di?as despue?s se hallaron los cada?veres de la joven y el de otra mujer, Claudia, dentro de unas maletas.

La sociedad metio? presio?n y, al final, se atrapo? al culpable. Se supo que mientras se drogaba, el acomodador de coches del gimnasio habi?a sido sorprendido por Karen y, en un arranque de temor y furia, la mato?. La trifulca capto? la atencio?n de la otra chica, quien tambie?n resulto? asesinada.

Pero lo que pareciera un caso ma?s de la nota roja es mucho ma?s que simplemente haber estado en el lugar y el momento equivocados. Lo que les sucedio? a Karen Esquivel y a Claudia Herna?ndez es una evidencia ma?s de la delgada li?nea que separa la vida y la muerte por abuso, justo sobre la que caminamos las mujeres.

SER DESECHABLE

La violencia de ge?nero es un patro?n cultural que, segu?n la ONU, ?se origina de las relaciones de poder histo?ricamente desiguales entre hombres y mujeres?.

Esta situacio?n ha escalado a tal grado, que en pai?ses como el nuestro, en donde existe una sociedad profundamente machista, se ha convertido en un problema de dimensiones inusitadas.

Las mujeres vivimos bajo circunstancias de riesgo excesivas, intolerables y en aumento. Segu?n el INEGI, a nivel nacional hay un promedio diario de siete o ma?s mujeres asesinadas, contra las tres que habi?a entre los an?os 2000 y 2006.

Los i?ndices tambie?n indican que en el grupo de edad de entre 15 y 19 an?os, el homicidio se ha vuelto la primera causa de muerte. Tan so?lo en la Ciudad de Me?xico, 72 de cada 100 mujeres reportan haber sufrido al menos un acto de agresio?n o abuso.

Gran parte de estos episodios son ocasionados por las parejas o conocidos. Se estima que la mitad de las mujeres que esta?n en algu?n tipo de relacio?n ha sido agredida por su compan?ero. Sin embargo, la violencia que viene del exterior tambie?n es un asunto de extrema alarma. Y es que lo que fuera la tristemente ce?lebre referencia de las muertas de Jua?rez, hace ya tiempo que dejo? de ser un hecho aislado.

Las chicas tratadas como si fueran ?seres desechables?, concepto acun?ado por el socio?logo y lo?sofo Zygmunt Bauman (recientemente fallecido), se hallan mucho ma?s alla? de los li?mites de esta zona fronteriza.

Ver también: 3 Señales que delatan a un hombre tóxico

POR PODER

Son innegables los avances que se han logrado en materia de derechos, inclusio?n e igualdad de ge?nero. Sin embargo, los cambios al interior de la mentalidad colectiva no son tantos.

El patro?n es siste?mico y persiste; muchos hombres siguen odiando a las mujeres por el so?lo hecho de serlo, las consideran de ?segunda? y creen que pueden disponer de ellas.

Esto pareceri?a parte de un escenario postapocali?ptico, pero basta girar la cabeza para constatar que pertenece a la realidad. De manera abierta o haciendo gala de hipocresi?a, muchos se sienten con el derecho y la facilidad de ofender sus cuerpos y tomar sus vidas.

LOS EJEMPLOS SE MULTIPLICAN

Lo de Karen ocurrio? en una zona del Estado de Me?xico, clasificada como una de las ma?s peligrosas, de las muchas que existen en el pai?s. En Ecatepec y otros municipios los secuestros, violaciones y asesinatos de jovencitas son epide?micos, al grado de que el gobierno ha tenido que emitir una Alerta Roja de Ge?nero.

Para el 2015, las cifras oficiales daban cuenta de 400 desaparecidas; sin embargo, Leticia Mora, de la Red de Madres de Hijas Desaparecidas, y otros activistas afirman contar con poco ma?s de dos mil.

Algunas son vi?ctimas de los grupos de tra cantes que operan en el a?rea y otras, caen en manos de bandas y pandilleros locales que cometen los ili?citos por imitacio?n, costumbre, ?diversio?n? o, como dijera el asesino serial confeso de seis jovencitas abusadas y asesinadas a bordo de su combi y apodado ?El Coqueto?, ?porque podemos?.

A Karen y Claudia las mato? un hombre inmerso en ese modelo de violencia y desprecio, que no dudo? en disponer de sus vidas y deshacerse de sus cuerpos de una manera denigrante y vil.

Es el mismo tipo de escoria que tambie?n victimizo? a Dafne, la chica de Veracruz, violada por ?Los Porkys?, y fue la que hizo que un sujeto se sintiera con las agallas de levantar la falda de Andrea Noel y bajarle la ropa interior.

Fue causante de aquel hashtag de #miprimerabuso, en el que miles de mujeres contaron la primera vez que se toparon frente a la violencia de ge?nero y es la que, segu?n la Comisio?n Interamericana de los Derechos Humanos, ha colocado a Me?xico en uno de los primeros lugares mundiales de maltrato a la poblacio?n femenina.

Los rostros de este terrible azote son muchos, y no se hallan so?lo en situaciones extremas. Se mani estan diariamente en lo fi?sico, sexual, emocional y laboral; en la desigualdad, discriminacio?n y el acoso. Suceden por igual en las casas, en los trabajos o en los espacios pu?blicos.

¿Que? hacer? Lo primero: hablar de ello. Abrir el tema, aceptar lo que nos esta? ocurriendo y ser conscientes de su gravedad; es el camino para poder sumar esfuerzos y efectuar las acciones necesarias para remontarla.

Hay que cerrar las y tomar las acciones que correspondan. Historias como las de Karen o la de cualquiera de las chicas, cuyos rostros aparecen en los cartelones con el sello de desaparecidas, no son producto de la mala suerte, y si? de una situacio?n atroz que debe detenerse ya.

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