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Co?mo ser mujer en un pai?s en el que no te respetan por serlo

El slutshaming es una pra?ctica invisible y peligrosa que va por todas

El pasado 8 de marzo, la periodista Andrea Noel, de 26 an?os, caminaba por una calle de la colonia Condesa cuando un tipo se le aproximo? por detra?s y con un ra?pido movimiento le alzo? la falda, le bajo? la ropa interior y luego se echo? a correr.

Enojada, la chica de origen estadounidense acudio? a hacer la denuncia y logro? obtener el video de las ca?maras de seguridad, en donde se vei?a la agresio?n. Pero luego de subirlo a sus redes vendri?a el infierno real. Las autoridades se negaron a seguir la investigacio?n hasta que se sometiera a exa?menes psicolo?gicos, argumentando que debi?an cerciorarse de que aquello no fuera un montaje. Y al parecer tambie?n hicieron caso omiso de la peticio?n de auxilio que hizo, luego de que detectara apuntando a su cabeza un la?ser proveniente de un auto estacionado frente a su casa. Este hecho se convirtio? en uno de los muchos ataques que siguieron a la viralizacio?n de la cinta. Los insultos ano?nimos continuaron, asi? como amenazas con violarla y hasta matarla. Aunque tambie?n recibio? muestras de apoyo, la presio?n pudo ma?s y, semanas despue?s, asustada y dolida, huyo? del pai?s.

Blanco fa?cil

Pero no todas las vi?ctimas pueden buscar refugio en otro lado, y esto es un grave problema porque Me?xico se encuentra catalogado por la Organizacio?n de las Naciones Unidas como la capital mundial de la violencia sexual. Son muchos los factores que han propiciado esta situacio?n: la mala economi?a, la falta de educacio?n, el machismo y la misoginia, que nos han acompan?ado por generaciones, la falta de poli?ticas pu?blicas comprometidas y la gran impunidad que impera son los ma?s visibles. Pero, sin duda, una de las peores caras de este feno?meno y la causa por la que sigue creciendo es la cultura del slutshaming o ?tachar de fa?cil?. Esto posee mecanismos tan perversos como sutiles que nos impiden armar un frente comu?n de apoyo y prevencio?n.

Modelos inconscientes

Del trato humillante en los ministerios pu?blicos cuando se hace la denuncia, de la indolencia de muchas autoridades a hacer justicia y de co?mo una mujer que se defiende de su agresor acaba siendo la victimaria, ya se ha hablado mucho. Recordemos el caso de Yakiri Rubio, la joven encarcelada por matar a su secuestrador y violador que logro? salir de prisio?n gracias a la enorme atencio?n media?tica que desato? su caso. Pero hay otra manera de revictimizacio?n de la cual Andrea es el ejemplo perfecto: la reaccio?n social, que en el mejor de los casos se manifiesta en silencios, falta de apoyo y no exigencia de justicia.

En el peor, se traduce en insultos, amenazas y acoso en la calleo por las redes. ¿Por que? sucede esto? Como colectividad reproducimos los modelos que habitan en el inconsciente social. Por una asociacio?n incomprensible, la vi?ctima de un ataque sexual pasa a ser el reflejo de nuestros temores y nos resistimos a verla, o acaba siendo un objetivo en el que volcamos prejuicios, traumas y resentimientos. Al final, el grupo que deberi?a representar contencio?n y proteccio?n termina siendo la sombra tras el ataque. La vi?ctima queda marcada por una ?p? escarlata en la frente y eso parece dar el derecho a lincharla.

No se equivoquen

Aunque en nuestro pai?s este es un grave problema, de ninguna manera tenemos la exclusividad. Lo vimos durante el celebgate. La avalancha de burlas hacia las famosas expuestas en fotografi?as i?ntimas filtradas por un hacker fue enorme. Fuera de criticar al criminal, muchos se abocaron a atacarlas ¡a ellas! Jennifer Lawrence, una de las vi?ctimas, lo enfrento? valientemente. ?Estoy en mi derecho de hacer lo que desee con mi cuerpo en la intimidad. La falta no fue mi?a, no nos equivoquemos; la vi?ctima de un crimen sexual fui yo?.

Pensamientos como ?ella se lo busco? por vestir asi?, por ejercer su libertad sexual, por portarse como buscona?, ?es una zorra que se acuesta con cualquiera y va a acabar mal?, ?por algo le paso?, una chica decente no se expone? no so?lo banalizan la experiencia de las vi?ctimas, sino que nos coloca a todas en una situacio?n peligrosa.

Pasar a la accio?n

Martha Lamas, antropo?loga y directora de proyectos en pro de la equidad dege?nero, ha explicado de que? manera los mandatos culturales generan un halo de vergu?enza en torno de la sexualidad femenina. ?A mi? no me espanta que me tachen de fa?cil si ello significa que gozo de mis relaciones sexuales. Pero a muchas mujeres les da un gran miedo que las llamen asi??, afirma.

El temor a ser estigmatizadas tiene muchas implicaciones. Se trata de un mecanismo poderoso de violencia simbo?lica y control invisible. De entrada, impide que el entramado de la red de apoyo se cierre, ya que siembra dudas y contradicciones. De manera engan?osa, tambie?n permite desplazar la responsabilidad de los delitos hacia las vi?ctimas.

¿Que? hacer?

¿Que? hubiera pasado si Andrea hubiera contado con el apoyo pra?ctico para exigir accio?n a las autoridades? Las buenas intenciones, los ?e?chale ganas, estamos contigo?, hablar de lo mal que nos sienta y cua?nto nos indignan cosas como e?sta, no basta. Por fortuna, mucha gente ya lo ha empezado a entender.

Una muestra de ello son las adhesiones que se han hecho a la peticio?n en www.change.org para que se retire el video de un grupero en el que luego de sorprender a su novia con otro, la encierra en la cajuela de un coche al que le prende fuego. Pero hace falta ma?s. Informarse, manifestarse, hablarlo en voz alta, generar conciencia… Por todas las Andreas que bien podi?amos ser nosotras. Desde nuestro lugar, cada quien podemos hacer algo para evadir la trampa del slutshaming.

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